Thursday, February 22, 2007

Marranadas a la mexicana.

Todavía existen algunos cerdos de muy mala leche en nuestro país, y va pa´largo. Para muestra un botón. Hoy al fecal lo fotografían por vez primera saludando a unos desaforados en la provincia, pero se filtró que esos marranos, se dejaron comprar, por una gorrita, una playera y su comidota. ¡Eso es chingao! Para que no extrañemos al pri. Para que no extrañemos nuestro nalguiprontismo. Nomás hay que imaginarse si eso hace la gente por un puñado de frijoles, ahora como se estarán poniendo los militares con el súper aumento fecal; se les queman las habas por darle unos buenos madrazos a los militantes del gobierno legítimo; otros marranos. Hay que tener dignidad, no se puede ser tan puerco y tan corto plazista; porque vas a obtener un beneficio a corto plazo, sin ningún esfuerzo, te vas a corromper, ¿vas a corromper tus ideales? ¿Qué no se sentirá feo ser un vendido?¿Cómo puedes vender tus convicciones?O simplemente ¿tu voluntad? Pues creo que en este país muy fácilmente. Y eso, sin justificar a la paisanada, se debe a los empleos mal remunerados que abundan en nuestro país, y es parte del círculo vicioso de este antro llamado México: ganamos poco varo, para todo tenemos que andar pidiendo propinas, nos tenemos que dejar corromper, si para ganarme un varito extra tengo que darle un pisotón a alguien o de plano lo tengo que aplastar, pues adelante, porque gano poquito, y por más que me joda todos los días trabajando doce horas diarias, no se compara con tranzar un varito extra. Vamos si lo hacen todos los días y a todas horas los de arriba, se chingan una y otra vez nuestra lana en nuestra propia jeta; ¿quieren que nos quedemos calladitos con los 50 pesitos que recibimos diario? No. Si hay forma de conseguir más lana, de manera lícita o ilícita, no lo dudamos, hay que hacerlo. El fecal es la máxima expresión de esto, como de gutierrez en un bufete de abogados con su impericia y estupidez hubiera ganado muy poco dinero, ¡pues había que tranzar!, ¿cóm hacerlo? Pues qué mejor que meterse al partido de donde tu padre se va, porque se ha convertido en un nido de rateros de cuello blanco; es la mejor escuela; ¿y cómo seguir trepando socialmente?; claro, la respuesta salta a la vista, agárrate a la más fea de tu pueblo, pero que tenga mucho varo (no importa que se lícito o ilícito) y cásate con ella, que al cabo tú tampoco estás nada agraciado; ¿qué sigue? pues júntate con el más chingón de tu partido el prian, el que está hasta arriba y hazte su alumno predilecto, claro, sin olvidar el puñal en el momento exacto; pues al fin te vale madres traicionar, el chiste es trepar, porque por ti solo nunca haz logrado nada en la vida, eres un don nadie, ni siquiera pudiste entrar en la UNAM a hacer la carrera de derecho; y para rematar, pues aprovéchate del odio de un presidente en funciones en contra de un candidato y trépate a la usurpación de la presidencia. Esta es la historia breve de un verdadero fracasado, naco, provinciano de cuarta, sin ninguna clase, ignorante; eso es fecal, la máxima expresión de la corrupción mexicana, vestida de azul, por supuesto. Por eso, compas que por un puñado de frijoles se lanzan a vitorear a un nada; pues no les arriendo las ganancias, ya tienen guardado su lugarcito en un rincón cerca del infierno. Ni por todo el varo del mundo se deben vender las convicciones; y si se anda muy necesitado, como en este país globero, se agarra la lana y después se le manda al carajo al corruptor.

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