Monday, November 13, 2006

El astillero de hoy.

Astillero

Julio Hernández López

Un día muy divertido

Ludismo calderón

APPO y PRD

El ciclo electoral

Con un extraño sentido del humor, Felipe Calderón ha estimado que el próximo 1º de diciembre, cuando deberá tomar posesión de la Presidencia de la República ante el pleno congresal mexicano, podría ser un día "muy divertido". Dado que la Real Academia Española da tres acepciones para la palabra "divertido", y una de ellas, usada sobre todo en Argentina y Perú, se refiere a lo "ligeramente ebrio", habrá de suponerse que el michoacano ha querido utilizar las otras dos significaciones: "que divierte" o "alegre, festivo y de buen humor" (la calderónica visión jocosa, alegre o amena del 1º de diciembre fue confirmada, cinco días después de haber sido acuñada, por Cecilia Romero, la comisionada del felipismo para organizar la ceremonia de presunta toma de posesión: "Por supuesto que va a ser muy divertido", confirmó el 6 del presente, cuando los reporteros le recordaban la lúdica frase del presidente formalmente electo).

No todo mundo supone que el primer día de diciembre pueda ser chistoso, ocurrente o placentero. Los perredistas, a pesar de los guiños y coqueteos de la corriente con mayor poder estructural hacia el calderonismo, acordaron cerrar filas en torno a Andrés Manuel López Obrador y pelear con cuanto les sea posible para impedir la ceremonia formal de asunción del esposo de la señora Margarita. Esa decisión del sol azteca se topará en San Lázaro con la marcial interpretación que de su papel como presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados hace Jorge Zermeño, un sabidamente tozudo panista torreonense que ha advertido que autorizará la participación de personal represivo (¿el Estado Mayor Presidencial?, ¿la militarizada Policía Federal Preventiva?, ¿militares vestidos civilmente de "personal de seguridad"?) en pleno salón de sesiones, y en especial en la tribuna, para impedir que legisladores inconformes con Calderón pretendan enfrentarlo y evitar el cumplimiento del ritual protocolario de la toma de posesión.

A la diversión de ese día contribuirán, desde luego, las negociaciones entre panistas y priístas para sostener en Oaxaca a Ulises Ruiz como monigote institucional a cambio de que los del partido tricolor ayuden a que Calderón pueda realizar la famosa toma de posesión. El (des)gobernador Ruiz sigue fantasmalmente en el cargo porque PRI y PAN esperan a que llegue el 1º de diciembre y entonces Ulises pueda pedir licencia al cargo sin que sea necesario convocar a elecciones sino, simplemente, nombrar un interino negociado al margen del PRD. El partido presuntamente de izquierda ha realizado a su vez aceleradas maniobras de entintamiento oaxaqueño. Ayer, por ejemplo, Leonel Cota, el dirigente formal del PRD, estuvo en Oaxaca para dar testimonio del viraje de oportunidad que en favor de la APPO han ido dando el ex candidato presidencial, López Obrador, y los partidos del Frente Amplio Progresista. Ayer, en un desesperado intento por venderle paletas perredistas a los esquimales appistas, el partido negro y amarillo anunció que cerrará carreteras y tomará medidas "radicales" para demostrar que el apoyo perredista al movimiento social oaxaqueño es de a deveritas y no nomás una finta oportunista deseosa de juntar fuerzas y contingentes para la nueva decena trágica que irá del 20 de noviembre, cuando AMLO tome posesión del cargo que sus seguidores le asignaron, al 1º de diciembre, cuando Felipe Calderón trate de cumplir el protocolo con el que culminaría el proceso electoral del fraude.

El propio López Obrador deberá asumir que el ciclo del fraude electoral ha llegado a su fin (lo cual no significa que deba suspenderse o frenarse la tarea de documentar e indagar ese tema, ni denunciarlo y mantenerlo como una realidad rectora de lo que sucede en el país). En delante, el tabasqueño deberá plantear a los mexicanos propuestas específicas de acción frente a un gobierno formal que, más allá de si toma o no posesión en San Lázaro, jurídicamente estará en posesión de los instrumentos del Estado mexicano y políticamente estará dispuesto a impulsar las reformas "estratégicas" que el foxismo no pudo sacar adelante. Divertidos, como se ve, no serán ni el primer día ni los primeros meses y años del calderonismo.

Astillas:

Del estado de gracia a las gracias al Estado; del púlpito a la barandilla o de la santa misa a la vigilancia de las santas masas. Con tal de que no declarara suspensión neocristera de cultos en Catedral, el arzobispo primado, Norberto Rivera, recibió apoyo policial para que no se pudiera manifestar la feligresía opositora a las peripecias políticas de su grillo pastor. Sacramentos bajo vigilancia pecadora, mientras la espada flamígera de Rivera se recrea en azuzar a sus fans contra dos que tres personajes a los que Su Eminencia desearía, cristianamente, ver retorciéndose cuando menos en los infiernos de la opinión pública manipulada... El buen Felipe podrá trabajar mejor con Manuel Espino confinado en la presidencia de una organización internacional de partidos de derecha que si sólo estuviera dedicado a ver qué se le ocurre desde el comité nacional panista... ¡Oh, no! Luis Carlos ¡Uh, fraude! asegura que hay un compló contra sus deseos de modernizar al (fel)IFE. Dice el alumno de la profesora Gordillo que no lo comprenden en sus grandes proyectos transformadores, sobre todo aquellos que nada más quieren ver que se busca despedir personal de base y acomodar a amigos y familiares de la camarilla dominante. Dijo el consejero presidente que "el temor" a veces "se expresa a través de Internet" mediante "acusaciones y difamaciones". Mediante correo electrónico, trabajadores del IFE hacen circular El hijo del Alacrán, un "medio de difusión directa del IFE" en el que se dan pelos y señales de lo que sucede en Villa del Voto, no con un Quién es quién, sino un Quién con quién en el que con frecuencia se denuncian relaciones fuera de clóset... Y, mientras Calderón sigue tocándose con sombrero (esta vez en un encuentro con la Confederación Nacional Ganadera), alentando así que se le vea como un presidentón vaquero, ¡hasta mañana, en esta columna que vio Babel, de Alejandro González Iñárritu, como una especie de National Geographic con actores de renombre como guías de ocasión!

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